jueves, 9 de junio de 2011

Ateos a causa del mal ejemplo

Hay otro tipo de hombres que no creen porque han tenido la desgracia de recibir el impacto del mal ejemplo de un mal católico. Esto ocurre. Dicen: « Si ése es católico, y hace esto y hace lo otro, pues yo no quiero ser como ése. »

Quiera Dios que nunca en la vida tengáis la desgracia de tropezar con un mal sacerdote, porque los hay. Si entre los doce apóstoles hubo un Judas, entre los cuatrocientos mil sacerdotes que hay hoy los habrá. Quiera Dios que nunca tropecéis con uno, porque os quitan la fe; y la fe es lo que más vale en el mundo. Ojalá que todos los sacerdotes fueran «otro Cristo». Tie­nen la obligación de serlo. Y el que en lugar de ser otro Cristo en la Tierra, 1o que hace es acabar con la fe de la gente con su mal ejemplo y con lo que dice, ése tiene una enorme responsabilidad. Por eso, cuando un hombre ha tenido la desgracia de recibir el impacto de un mal, sacerdote, instintivamente da la espalda a todo lo que ese sacerdote significa. Sin embargo, esa actitud tampoco soluciona nada. Porque si ése es un mal sacerdote, será su problema, pero no te justifica a ti.

El hecho de que haya malos sacerdotes no es razón para alejarse de la Iglesia. Si alguien se tropieza con un mal médico busca otro médico que sea bueno, pero no se aparta de la medicina. Si llevamos nuestro coche a un taller y lo arreglan mal, se busca otro taller, pero no nos quedamos con el coche estropeado. Exactamente lo mismo se ha de hacer con los sacerdotes. Si se da con uno que no cumple, se busca otro mejor.

Supuesto esto, resumamos lo hasta ahora visto. Hay hombres de ciencia que son ateos; pero su ateísmo hay que buscarlo por otros caminos, no por razones científicas. No hay ningún argumento científico que demuestre que no hay Dios. En cambio hay muchas razones científicas que apoyan la fe del creyente.

Si hubiera razones científicas que impidieran creer en Dios, no habría hombres de ciencia creyentes. Cuando nos encontramos grandes hombres de ciencia creyentes es porque la ciencia no es obstáculo para creer.

Vamos a ver algunos ejemplos. No voy a referirme a sabios del siglo pasado, como Volta o Ampère (que dieron sus nombres a las medidas eléctricas voltio y amperio), que eran creyentes. Me voy a referir a sabios de nuestros días que son creyentes.

Von Braun, el cerebro de los vuelos espaciales americanos, era creyente y rezaba todos los días.

Otro gran talento, Heisenberg, premio Nobel de Física. Uno de los talentos más grandes del siglo. Descubrió la fórmula unitaria de los tres campos energéticos: gravitatorio, electromagnético y nuclear. Es una fórmula que Einstein estuvo buscando toda su vida y no dio con ella. Este hombre dijo que él creía en Dios, que él sabe que Dios es el Autor del cosmos.

Max Planck, premio Nobel de Física, autor de la teoría cuántica, un genio. También él creía en Dios. Paul Dirac, premio Nobel de Física, profe sor de Cambridge, en un discurso durante un congreso internacional de premios Nobel -él, premio Nobel, a hombres premio Nobel- en Lindau, Alemania, afirmó que él creía en Dios, Autor del universo. Premios Nobel de este siglo, grandes talentos que creen en Dios.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Por que creer en los evangelios, como saber que nos dicen la verdad



Sin duda todo el mundo sabe quién es Aristóteles. Aristóteles fue un filósofo griego. Sus libros de filosofía todavía se estudian en nuestros días. Sus reglas de los silogismos siguen siendo hoy la base de todo razonamiento filosófico.

Pues el manuscrito más antiguo que conservamos de Aristóteles es 1400 años posterior a Aristó­teles y, sin embargo, hoy seguimos estudiándolo.

Muchos han oído hablar de Menéndez Pidal, premio March, historiador español de fama inter­nacional. Menéndez Pidal ha escrito una historia de España en grandes tomos.

Menéndez Pidal, una autoridad en historia, cita en su Historia de España a Tácito, y se fía de Tácito, y hace unas afirmaciones basadas en Tácito, a pesar de que el códice más cercano a Tácito que conservamos es 1340 años posterior a Tácito. Otro dato. Mommsen fue un catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Berlín, premio Nobel de Historia. Él decía del historiador griego Polibio que «a él es a quien deben las generaciones posteriores, incluso la nuestra, los me­jores documentos acerca de la marcha de la civilización romana».

Pues Mommsen, premio Nobel, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Berlín, se fía de Polibio, y resulta que el manuscrito más an tiguo que tenemos de Polibio es 1067 años posterior a Polibio.

Recordemos que el espacio de tiempo desde Aristóteles a sus manuscritos más antiguos es de 1400 años; de Tácito a sus manuscritos, 1340 años; de Polibio a sus manuscritos, 1067 años.

Pues de los Evangelios tenemos el papiro Bodmer 11, que se conserva en la Biblioteca de Cologny en Ginebra, que contiene el Evangelio de san Juan íntegro, y es solamente cien años posterior a san Juan!

En 1935 se descubre el papiro Rylands que hoy se conserva en Manchester, que es ¡treinta y cinco años posterior a san Juan! Y el 705 del pa­dre O'Callaghan diez años posterior a Marcos.

Cuando hombres de ciencia como un Menéndez Pidal y un Mommsen se flan de documentos que son en más de mil años posteriores a los auto res de los Evangelios tenemos manuscritos tan sólo unos treinta y cinco años posteriores a su autor. El valor que esto tiene desde el punto de vista científico es incalculable. Por eso Streeter, un crítico inglés, dice que los Evangelios tienen la posición más privilegiada que existe entre todas las obras de la literatura clásica. No hay ningún libro de la literatura clásica que tenga las garantías de histo­ricidad de los Santos Evangelios. De ningún autor clásico tenemos documentos de tanto valor.


Vamos a hablar ahora -segundo paso- del estado de conservación.

Las obras completas más antiguas que conser­vamos de todos los autores latinos son posteriores al siglo VIII. De antes del siglo VIII no se conserva ninguna obra completa. Hay fragmentos de Cicerón, de César, de Horacio, de Virgilio, de Ovidio; pero íntegro no hay nada anterior al siglo VIII.

En cambio tenemos 78 códices evangélicos completos entre los siglos IV y VI.

Además, los Evangelios se citaban con tal frecuencia que solamente teniendo en cuenta las citas que existen en las obras de siete escritores de los siglos II al VII -y nos estamos remontando al siglo II-, que son Justino, Ireneo, Clemente, Orí­genes, Tertuliano, Hipólito y Eusebio, tenemos 26487 citas que rehacen el Evangelio entero. Lo que escribieron los evangelistas es verdad

lunes, 7 de marzo de 2011

¿Fueron reales los milagros de Jesús? ¿Fueron un invento los milagros o trucos?

Ciertamente es a menudo común esta pregunta de muchas personas que se inician en la fe suelen tener, también muchos que intentan desacreditar a Jesús y “sutilmente” quien imponer a nuestros SEÑOR como una simple persona con buenas enseñanzas aluden que por ejemplo que Jesús existió pero sus milagros fueron inventos de los apóstoles o seguidores entre tantas cosas. Incluso no a faltado que muchos le atribuyen al SEÑOR uso de trucos.

A esto no podemos poner sobre la mesa pruebas científicas, no podemos ir a un laboratorio y demostrar que los milagros existieron de Jesús pero si podemos con los evangelios mismos y algunos razonamientos que los relatos de los milagros son verdaderos.

Recordemos que los evangelios fueron escritos algunos juntos con las epístolas entre el 65 y 85 d.c, es decir entre 30 a 60 años después de muerte y resurección de JESUS. Pues muchas personas dicen que los evangelios fueron escritos cientos de años después de Cristo, pero lo cierto que al decir “después de Cristo” no se refiere a la muerte, sino a su nacimiento. Por lo tanto si decimos que el evangelio de Marcos o Mateo fue escrito alrededor de 65 d.c decimos entonces que dichos evangelios fueron escritos 35 años luego de la muerte y resurrección.

Una vez aclarado esto analicemos lo que nos dice el evangelio de San Juan 6,59 cuando Jesús habla de comer su Carne para tener vida eterna:
“…59 Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún. 60 Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". 61 Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? 62 ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?.. 66 Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 67 Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?"

Notemos como los evangelios, que fueron destinados para personas que creían en el señor, otros que querían creer en el u otros que aun dudaban, cuentan los momentos difíciles que paso el Señor. Si estaban inventando ¿Por qué no omitieron estos momentos tan difíciles, porque no saltearlos? Sencillamente porque el evangelista esta contando históricamente los hechos sin inventos ni mentiras.

Pero vamos más allá todavía, vemos lo que nos dice otras partes de los evengelios, sigamos con Juan 7,1;
“1 Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. 2 Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, 3 y sus hermanos le dijeron: "No te quedes aquí; ve a Judea, para que también tus discípulos de allí vean las obras que haces. 4 Cuando uno quiere hacerse conocer, no actúa en secreto; ya que tú haces estas cosas, manifiéstate al mundo". 5 Efectivamente, ni sus propios hermanos creían en él.”

¿Piensa usted que quienes escribieron los evangelios si estaban inventando hubieran escrito “ni sus propios hermanos creían en EL”?

Realmente creo que la respuesta es obvia, jamás alguien que inventa un texto abría querido poner esto, simplemente lo hubiera omitido.

Finalmente veamos en Juan comentarios sobre los milagros de Jesús:

7: 11 Los judíos lo buscaban durante la fiesta y decían: "¿Dónde está ese?". 12 Jesús era el comentario de la multitud. Unos opinaban: "Es un hombre de bien". Otros, en cambio, decían: "No, engaña al pueblo". 13 Sin embargo, nadie hablaba de él abiertamente, por temor a los judíos.


12: 37 A pesar de los muchos signos que hizo en su presencia, ellos no creyeron en él. 38 Así debía cumplirse el oráculo del profeta Isaías, que dice: Señor, ¿quién ha creído en nuestra palabra?...

¿Podría alguien que inventara los milagros poner estas palabras en los evangelios? Claro que no, además quienes en ese tiempo leían el evangelio, eran muchas eran personas que daban la vida en ese tiempo a causa de creer, no daban su vida por cualquier idea.

Si hubieran sido “trucos” o “inventos” los milagros de Jesús muy difícilmente se habrían incluido estos textos que resaltamos en los evangelios, Si miles de cristianos prefirieron perder la vida antes que negar al Señor es porque sabían muy bien de los milagros de Jesús, de su Amor, de sus promesas.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Origen y significado de Navidad

Lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo el aspecto exterior, sino su significado interior
Autor: Tere Fernández | Fuente: es.catholic.net


Origen de las tradiciones

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente, de recordar lo que ocurrió en el pasado. Son hechos y obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita. La palabra tradición viene del latín “traditio” que viene del verbo “tradere” que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

En el caso de la Navidad, lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo el aspecto exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas intensamente. Este es un modo de evangelizar.

Existen muchas tradiciones y costumbres de la Navidad que nos ayudan a vivir el espíritu navideño, pero debemos recordar que este espíritu se encuentra en la meditación del misterio que se celebra.

A continuación, presentaremos algunas de éstas con una pequeña explicación acerca de su significado y origen:

El árbol de Navidad

Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el “divino Idrasil” o el “dios Odín”. A este dios se le rendía culto cada año, durante el solsticio de invierno, cuando para ellos, se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban adorando a su divinidad.

Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol que representaba al dios Odín y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios. Lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano. Las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador.

Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media. Por medio de la Conquista española y las migraciones, esta tradición llegó a América. Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas, por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.

Las esferas, actualmente, simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento. Los colores de las esferas también tienen un significado simbólico:
azules; oraciones de arrepentimiento

plateadas; de agradecimiento

doradas; de alabanza

rojas; de petición


Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino que representa la fe que debe guiar nuestras vidas.

También, se suelen poner adornos de diversas figuras en el árbol de Navidad. Éstos representan las buenas acciones y sacrificios, los “regalos” que le daremos a Jesús en la Navidad.

Para aprovechar la tradición: Se sugiere adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el Adviento, explicando a los niños su profundo simbolismo crisitiano. Los niños elaborarán sus propias esferas (24 a 28, dependiendo de los días que tenga el Adviento) con una oración o un propósito en cada una. Conforme pasen los días, las irán colgando en el árbol de Navidad, hasta el día del Nacimiento de Jesús.

Las tarjetas de Navidad

La costumbre de enviar mensajes navideños se originó en las escuelas inglesas, donde se pedía a los estudiantes que escribieran algo que tuviera que ver con la temporada navideña, antes de salir de vacaciones de invierno. Las tarjetas se enviaban por correo a su casa y así sus padres recibían un mensaje de Navidad.
En 1843, W.E. Dobson y Sir Henry Cole hicieron las primeras tarjetas de Navidad impresas, con la única intención de poner al alcance del pueblo inglés las obras de arte que representaban al Nacimiento de Jesús.
En 1860, Thomas Nast, creador de la imagen de Santa Claus, organizó la primera venta masiva de tarjetas de Navidad en las que aparecía impresa la frase “Feliz Navidad”.
Es una costumbre muy bonita, pues a través de las tarjetas se puede comunicar a todos nuestros seres queridos la alegría que sentimos por el Nacimiento de Cristo.

viernes, 8 de octubre de 2010

¿Por qué rezar el Rosario? Origen del Rosario

Autor: El Santo Rosario | Fuente: Catholic.net

Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión: "Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración".

Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión.

Hoy por hoy, después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles. Los enemigos de la religión católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario pero los católicos han experimentado y siguen experimentando día por día los extraordinarios favores divinos que consiguen con esta santa devoción.

¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres el dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! ¡Cuántos hay que desde que están rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras! Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Ojalá leyéramos algún libro que hable de las maravillas que se consiguen con el rezo del Santo Rosario. Basta saber que el Rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias.

Se llama indulgencia la rebaja de castigos que tendríamos que sufrir en la otra vida por nuestros pecados. La Iglesia Católica con el poder que Jesús le dio cuando dijo: "Todo lo que desates en la tierra queda desatado en el cielo", puede conceder a los fieles que por ciertas devociones se les rebaje parte de los castigos que tendrían que sufrir en el purgatorio.

"Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias" (Enchiridion de Indulgencias, p. 67)

Condiciones:

1. Que se recen las cinco decenas del Rosario sin interrupción
2. Las oraciones sean recitadas y los misterios meditados
3. Si el Rosario es público, los Misterios deben ser anunciados

Además debe cumplirse:

1. Confesión Sacramental
2. Comunión Eucarística
3. Oraciones por las intenciones del Papa

Si no se cumplen las condiciones para la indulgencia plenaria, puede aún ganarse indulgencia parcial.

La indulgencia puede ser aplicada a los difuntos. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día (excepto en peligro de muerte).

"Lo maravilloso del Santo Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad. Es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal y de mucha importancia para los creyentes. Es la magnífica oportunidad que tenemos todos de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica. Es el santo rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro.

Es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminar de Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora. Mi madre solía decir, que el rosario era tan sagrado porque en el estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares". (P. Marcelo Rivas Sánchez, Gracias mamá por enseñarme el Santo Rosario)